Autora: Irene Viseras

Atardecer en el mirador des Colomer

El mar y las rocas son los protagonistas de este rincón de la isla único, con espectaculares vistas a la península de Formentor donde se ubica el famoso faro con el mismo nombre.

También conocido como Sa Creueta, este mirador, en el noreste de la isla, ofrece un espectáculo único de la zona más agreste de la costa mallorquina gracias a los 200 metros de altura a los que se encuentra.

En este punto de la isla las rocas parecen querer ganar algunos metros al mar mediante largos dedos sobre los que rompen las olas del Mediterráneo. Este enclave está situado en la carretera Ma-2210 dirección a la playa de Formentor, a unos 5 kilómetros por una carretera con curvas y pendientes pero con unas vistas inmejorables. Desde aquí se puede ver el islote del Colomer y gran parte de la Serra de Tramuntana.

Además del deleite para la vista que supone este lugar, el intenso viento que se siente en algunos puntos del mirador estimula absolutamente todos los sentidos.

El mirador des Colomer fue ideado por el ingeniero Antonio Parietti Coll, que llevó a cabo este proyecto con una clara vocación de respetar la majestuosidad del entorno. De hecho, las escaleras que conducen a los dos puntos que disponen de las mejores vistas están labradas en la roca, por lo que no rompe la magia de este lugar que se funde con la naturaleza.

Esta ruta es ideal para cualquier época del año, pero durante el invierno es menos frecuentada y la paz que transmite supera con creces la que se puede conseguir durante la temporada alta. Actualmente no hay restricciones a la hora de acceder con nuestro propio vehículo, pero durante los meses de verano deberemos informarnos antes de llegar, a no ser que utilicemos el transporte público.

Tras comprobar que nuestra magnífica Serra de Tramuntana goza de rincones únicos para contemplar la serenidad del mar y la calma de las grandes montañas, podemos proseguir nuestra ruta hacia el apreciado Port d’Andratx, nuestro norte, a pesar de situarse al sur de Mallorca, y disfrutar de la auténtica cocina isleña en el restaurante Can Pep, máximo exponente de la tradición culinaria de la zona.

Por: Irene Viseras

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